‘Heimat’

El martes pasado, en el Círculo Ecuestre, se traspasó una línea invisible con un lenguaje brutal e inapropiado

Últimamente vuelve a hablarse en Alemania de “Heimat”, una palabra sugerente pero resbaladiza. Un concepto que preocupó a los hombres del romanticismo, que escribieron mucho de ella, y que tanto se puede traducir como “patria” o como “casa”, aunque ninguna de las dos acepciones llega a captar todo su significado. Un término que la sociedad alemana olvidó acabada la II Guerra Mundial después de que el régimen nazi lo contaminara por un buen tiempo. Ahora, en Alemania se habla de crear un ministerio del “Heimat”, proyecto que tiene mucho que ver con una sociedad que se busca a ella misma en medio de la globalización, de la crisis migratoria y del ascenso de la extrema derecha.

Aunque en realidad, la amnesia sobre la identidad le ha ido bien a Alemania. En los últimos tiempos, su influencia se ha extendido por Europa. Como poder económico y como referencia política (y esto último a pesar de sus reticencias). En esta expansión han jugado un papel clave las empresas, que han creado empleo en las filiales y se han adaptado a los nuevos territorios. No ha sido fácil hacerlo sin herir sensibilidades. Ni por la historia ni por la importante distancia cultural entre norte y sur europeos.

La presencia empresarial alemana ha sido vehiculada tradicionalmente por la AHK, la Cámara de Comercio Alemana en España. La AHK tiene un siglo de vida y agrupa las grandes empresas alemanas con filiales en el territorio. Y es la prueba de la importancia que Alemania da a sus empresas en el mundo. Cuando los ejecutivos de la AHK hablan en público, saben que están hablando también en nombre de los intereses de Alemania. Su visión de la política local puede parecer fría y distante. Pero siempre es correcta y respetuosa. Saben que estar aquí es importante para sus intereses. Porque aquí el talento (el mismo talento) se paga un 30% más barato que en Alemania.

Los negocios alemanes en Catalunya tienen otra cara. Se llama Kreis Deutschsprachiger Führungskräfte (KDF), Círculo de Directivos de Habla Alemana. Fue creada en 1974 y la lengua es el vínculo de unión (en la asociación hay también austriacos). En el KDF hay más profesionales que grandes empresas y es una red de networking de la comunidad alemana en Barcelona.

El martes pasado, un miembro del KDF, uno comercial del marketing, interpeló el presidente del Parlament de Catalunya, Roger Torrent, en una comida en el Círculo Ecuestre. Le dijo que todos los políticos soberanistas, Torrent también, tendrían que ir a prisión por haber explicado mentiras durante treinta años. El KDF cerró la polémica diciendo que era una opinión personal y que había otras (que allí no se expresaron). Pero aquel día se traspasó una línea invisible. En un lenguaje brutal dirigido a la primera autoridad del país donde resides y donde haces negocios. Un extremo que, muy inteligentemente, los empresarios alemanes siempre han evitado. Que expresa un gran desconocimiento del país en el que vives. Y que ofende la acepción más benigna, y seguramente la única posible, que se le puede dar hoy al “Heimat”, el del sentimiento de pertenencia. Tanto para los que se sienten alemanes, como para los que se sienten catalanes.

 

(Publicado en La Vanguardia el 10 de m arzo de 2018)

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