Pensamiento matrix

El impacto de la tecnología es tal que transforma a gran velocidad nuestra manera de ver la sociedad

Una de las prioridades de Hacienda este año es recaudar más impuestos de los trabajadores freelance. Colectivos que van desde los repartidores de comida a domicilio a guías turísticos, traductores o conductores que trabajan para plataformas electrónicas. Muchos de ellos no pagan impuestos. Por razones culturales. Porque están convencidos de que se trata de un trabajo provisional, para salir del paso. O porque desconocen que deben hacerlo (que los hay y no son pocos). Tampoco pagan por razones de supervivencia. Porque si pagan impuestos, trabajar en esas actividades y en según qué condiciones, no les sale a cuenta.
Jean Tirole, el premio Nóbel francés de economía, dice que lo que ocurre en esta cada vez más amplia fracción del mercado laboral es herencia de la última crisis. Un problema de Europa que se resolverá a medida que la recuperación se consolide. Entonces, razona, las empresas crearán mejores empleos. Puede que sea así. Pero también puede pasar que ese modelo de trabajo (y por consiguiente de vida) se haga crónico para muchos. Y no faltará quien piense, al menos mientras se sienta con fuerzas, que vivir de ese modo tampoco está mal. “Ahora uno se explota a sí mismo y cree que está realizándose” dice Byung-Chul Han, coreano y uno de los filósofos más populares ahora mismo, que esta semana ha visitado el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB).
La frase es algo salvaje, pero encaja bien con estos años en los que la libertad individual es el valor supremo. Puede adaptarse tanto para quien se hace emprendedor para crear la empresa que cambiará el mundo (piensa él) como al repartidor por horas que entretiene su juventud. También suena bien en este periodo de la historia en el que las tecnologías mandan, y en el que parece que sólo de ellas pueden llegar las respuestas sobre el futuro. La próxima semana, por ejemplo, la estrella del CCCB será Mo Gawdat, director comercial de Google X, conocido por haber elaborado un algoritmo sobre la felicidad…
Aunque, no crean. El pensador más provocador de este mes de febrero no es ningún filósofo radical chic ni tampoco un híbrido como el mencionado ejecutivo de Google, sino un economista francés nada “cool”, aunque sí muy respetado. Patrick Artus, director del servicio de estudios del banco francés Natixis, colgó el pasado día 2 un post en el que aseguraba que “la dinámica del capitalismo se desarrolla como lo había previsto Karl Marx”. ¿Qué había previsto Marx? Uno, que la bajada en la efectividad de las empresas iba a llevar a un descenso en los rendimientos del capital; dos, que las empresas iban a reaccionar rebajando los salarios de sus empleados; y tres, que como esa estrategia tiene un límite (el llamado salario de subsistencia) la respuesta de las empresas sería la inversión en actividades especulativas, lo que iba a provocar la aparición de crisis financieras. Patrick Artus acompaña su razonamiento con tablas históricas y gráficos de rápida lectura. Que lo disfruten.

 

(Publicado en La Vanguardia el 10 de febrero del 2018)

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