Ir contra corriente

Germà Bel recoge una selección  de artículos  publicados en  la prensa en los  últimos 25 años

El día en que el economista Germà Bel llegó a Barcelona a mitad de los ochenta –él venía de la periferia de la periferia, Les Cases d’Alcanar, en las Terres de l’Ebre– cuenta que se encontró una ciudad gris, con barrios impenetrables, cuya decadencia era comparada con el Titanic. Treinta años después, la ciudad se ha transformado y lo ha hecho con éxito. Es la ciudad a la que todo el mundo quiere ir, la capital de la innovación del sur de Europa, de la calidad de vida y de la arquitectura.
Y pese a todo, no todos están contentos. La ciudad vive hoy una epidemia de turismofobia, el rechazo de una parte de la población que no se siente cómoda con los cambios que el turismo –pero no únicamente, también las nuevas tecnologías– provoca. Bel considera que esta reacción, esta pulsión “nativista”, es fruto de la tentación de cerrarse, de no aceptar los cambios que conlleva el capitalismo, y lo compara con el rechazo al maquinismo que hace doscientos años supuso el ludismo.
La apertura, y no el proteccionismo, razona Bel, es lo que nos hará libres. La apertura es lo único que garantiza el éxito de las sociedades. Y para remachar el clavo, no duda en reciclar una afirmación extemporánea del exministro español José Manuel García Margallo para invitar a los catalanes a perder el miedo, abrazar el riesgo y “ser capaces de navegar por el espacio”.
Estos argumentos sobre el dilema al que se enfrenta ahora Barcelona, forman parte de Cabòries des d’una galàxia llunyana que acaba de publicar el economista, una recopilación de sus artículos en la prensa de los últimos veinticinco años (muchos de ellos en este mismo diario). Aunque, como ocurre con los discos recopilatorios en el rock, el análisis de Barcelona es un bonus track, un inédito escrito para la ocasión.
Además de economista y de escribir artículos rigurosos y polémicos, Bel hizo carrera política en el PSC, partido que representó en Madrid como diputado entre el 2000 y el 2004. Allí fue portavoz económico del grupo socialista. Con los años y la experiencia, Bel se desencantó de las virtudes del federalismo hasta abrazar el soberanismo. Ahora es diputado de Junts pel Sí en el Parlament de Catalunya desde el 2015.
Bel saltó a un primer plano con el libro España, capital París, en el 2011. Allí hablaba de infraestructuras y de territorios. De cómo la política de infraestructuras de los gobiernos españoles menosprecia la lógica económica y condena a las periferias porque su prioridad es la centralización, construir la nación española. Dos años más tarde escribía Anatomía de un desencuentro, donde racionalizaba su crisis de fe –y la del PSC de Pasqual Maragall– en las posibilidades para reformar España. La confianza mutua, razonaba, se había roto y hacía imposible el proyecto común.
Como se podrá comprobar en el libro, Bel no sólo habla de infraestructuras y desamores territoriales. También ha escrito sobre competencia, proteccionismo y globalización, lo público y lo privado, desigualdad… Y como se puede ver en el título del libro –una referencia a la frase del mencionado Margallo– no pierde el sentido del humor.

 

(Publicado en La Vanguardia el 21 de mayo del 2017)

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