Desmontar tópicos

La década prodigiosa del 1997-2007 no existió y la recesión que la siguió ha sido la peor de la historia contemporánea española 

 

Entre 1945 y 1973, Francia vivió un periodo de prosperidad excepcional. Fue la edad de oro del capitalismo europeo, años en los que las condiciones de vida mejoraron de forma radical, con una intensidad que no se ha vuelto a repetir. Los franceses recuerdan esos años como “Los treinta gloriosos” en referencia a un libro del economista Jean Fourastié. La economía española, encorsetada por la política destructiva del primer franquismo, no despertó hasta 1960. Por eso, su Gran Salto Adelante transcurre entre 1960 y 1973. Y seguramente por haber arrancado mucho más tarde y de más abajo, lo hizo con más energía que otras economías mediterráneas que transitaban por un escenario parecido: éxodo rural, turismo de masas y despegue de la apertura al exterior.
El carácter excepcional de aquel periodo, el del “milagro económico español”, se constata en un reciente estudio de Jordi Maluquer de Motes, que reconstruye la evolución de la economía entre 1850 y 2015 con la metodología de la contabilidad europea. Tan fulgurante fue el crecimiento en aquellos años, que a su lado palidece la más reciente etapa expansiva, la que va de los años 1997-2007. De hecho, Maluquer desmonta el equívoco según el cual la España que presidió José María Aznar fue un periodo de bonanza extraordinaria. “La década prodigiosa, simplemente, no existió” explica. Fue, en realidad, fruto de un espejismo demográfico, el resultado de la entrada masiva de inmigrantes atraídos por el boom constructor.
El trabajo de Maluquer -que lleva por título “España en la Economía Mundial. Series largas sobre la economía española”- corrobora también que la gran crisis que se extiende entre los años 2007 y 2014, que ha marcado de forma profunda la sociedad española y de la que todavía se perciben sus efectos, ha sido la más negativa de la historia contemporánea. Mucho más que el periodo que sigue a la gran recesión importada de los Estados Unidos tras el crack del 1929. Nunca antes como en estos años recientes, cuenta este historiador de la economía, “salvo en etapas de guerra, el PIB y el PIB por habitante habían caído tanto”.
El trabajo saca a la luz otro dato preocupante. A mitad de la década de los 90 se rompe la tendencia que había durado 140 años, por la cual el crecimiento de la producción iba acompañado de un crecimiento de la productividad (es decir, producir con mayor eficiencia, lo que, a la larga, asegura el aumento del bienestar). En realidad, durante la “década prodigiosa”, la productividad se estancó. Fue la consecuencia de elegir un modelo que relegaba la industria en beneficio de la construcción, “que alcanzó dimensiones insólitas en los últimos años del siglo XX y primeros del XXI, lo que convierte la economía española en un caso único en la historia europea”.
De la construcción al turismo. La mirada al pasado parece dar la razón a los que piensan que la constante tentación empresarial española por las actividades de bajo valor añadido -menos productivas, pero que garantizan dinero rápido- impedirán que en un futuro razonable la economía vaya a vivir un salto adelante de tanta intensidad como el del ya lejano “milagro”.

 

(Publicado en La Vanguardia el 17 de diciembre del 2016)

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