Borgen es Disney

Spotify amenaza con irse de Suecia si no cambia su modelo educativo y la política fiscal y de vivienda

Los fundadores de Spotify, Daniel Ek y Martin Lorentzon han escrito esta semana una carta abierta a las autoridades suecas que es en realidad un ultimátum. Hacen tres peticiones. Suecia debe cambiar la fiscalidad a las opciones sobre acciones, de las que la empresa es adicta con sus altos empleados. Debe actuar sobre el mercado inmobiliario de Estocolmo, porque los ejecutivos que contrata consideran sus precios prohibitivos. Y debe transformar un sistema educativo que, aseguran, enseña demasiadas manualidades y muy poca programación de software. De lo contrario, la empresa, que tiene los cuarteles centrales en Suecia, pero la sede social en Luxemburgo, dejará de crecer allí. O, directamente, se irá.
No es la primera vez en la historia que una gran empresa amenaza con deslocalizar. Lo que es significativo es que lo haga por razones tan profundas -política educativa, fiscalidad y política de vivienda- lo que la convierte en una verdadera opa hostil al país. Y que, justamente, sea Suecia la destinataria de ese ultimátum. No es una economía atrasada. Su modelo social y económico ha resistido bien los grandes shocks de la globalización. Su sistema educativo está en la franja alta de las clasificaciones que se elaboran de forma periódica. Y Estocolmo es cara justamente porque la gente quiere vivir allí y no para de crecer.
Pero los fundadores de Spotify, probablemente una de las pocas compañías tecnológicas de éxito que no es estadounidense, se han cansado de discutir. Llevan años hablando con las autoridades suecas. Y según se desprende de lo que se puede leer en la carta, su deseo es que Estocolmo se parezca cada vez más a Londres, Nueva York o Singapur.
Las peticiones son tan difíciles de satisfacer que escapan a toda imaginación. En uno de los capítulos de la serie televisiva Borgen, a la que los periodistas políticos suelen recurrir en muchos de sus comentarios, la primera ministra Birgitte Nyborg debe hacer frente a un ultimátum parecido de parte del primer magnate de la industria de Dinamarca (la Dinamarca de ficción en la que se desarrolla la trama), que se siente perjudicado por las políticas del nuevo gobierno.
El pulso entre la política y el empresario se resuelve finalmente en favor de la primera. El magnate descubre que ella es una mujer difícil de doblegar. Además, la primera ministra convence al empresario al hacerle ver el daño que podría tener en la imagen del grupo empresarial una decisión tan antipatriótica como el irse de Dinamarca. El argumento, cómo no, es servido a la ministra por su jefe de comunicaciones, Kasper Juul, periodista e inefable cerebro en los momentos más complicados de la serie.
La realidad, sin embargo, es que a Ek y Lorentzon, fundadores de Spotify, esos argumentos les importan un pimiento. Que la política está cada vez más desnuda ante los negocios globales. Y que Borgen… Borgen es una serie de Disney.

 

(Publicado en La Vanguardia el 16 de abril del 2016)

Advertisements

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s