Pollo agridulce

El mundo se hace pequeño: cuando Chan Yansheng se cruza con el RCD Espanyol en un frío cálculo de mercado

Chen Yansheng nació en 1971, en un año turbulento de la revolución cultural china. Pero por suerte, tan corta edad le evitó dedicar el día a perseguir profesores sospechosos a los ojos de la política que impulsaba Mao Tse Tung. Para cuando Chen tenía nueve años, las tornas habían cambiado. La ciudad de Shantou (no está claro que naciera allí, pero allí está y allí ha hecho su fortuna como presidente de Rastar Group) se había convertido en una Zona Económica Especial, una de las zonas francas creadas por el reformista Deng Xiaoping para abrirse al capitalismo y atrapar a Occidente.
Ciudad portuaria, Shantou se encuentra en la provincia de Guangdong, en el Mar de China. Rastar se creó en 1995 como empresa de manufactura del plástico. Ha acabado en la fabricación de automóviles de juguete y sillas de coche para bebés. Hace dos años, en el contexto del fulgurante periodo de explosión de la deuda y la bolsa chinas, aprovechó para entrar en el mundo de los videojuegos, el cine y la televisión.
En 1900 en Shantou todavía no sabían nada del plástico. Según las guías turísticas, era una ciudad comercial y pesquera. Y todavía hacía honor al significado originario de su nombre: la “Capital de las trampas de bambú de pesca”. Ese mismo año, a 10.000 kilómetros de distancia en dirección oeste, Barcelona vivía en fase de aceleración. La industria se expandía y la ciudad era escenario de un capitalismo joven y salvaje que reventaba por las costuras sociales y donde el anarquismo le daba a la dinamita. Era también una sociedad de masas: el fútbol hacía furor y un grupo de universitarios creaba el RCD Espanyol como réplica al anglófilo y catalanista FC Barcelona. Un antagonismo que se mantuvo durante años.
En 2006 el Espanyol dejó su campo de toda la vida en Sarrià y, tras unos años de realquiler en Montjuïc, acabó en Cornellà. Alguien imaginó que el RCD Espanyol podría mutar en un nuevo club. Reorientar su identidad. Menos Barcelona. Más Baix Llobregat. Menos zona alta, más periferia. Pero no ha habido tiempo. Porque de la misma forma que el FC Barcelona ha tenido que flirtear con el patrocinio de las monarquías del Golfo para financiar su expansión global, los blanquiazules se han echado en las redes de Chen Yansheng para sobrevivir.
El economista Daniel Cohen ha escrito que en el siglo XVII el hombre tomó conciencia de la infinidad del universo. Pero que en este despertar del siglo XXI, lo que ahora percibe es todo lo contrario. Es decir, que el mundo se ha hecho demasiado pequeño. Tan pequeño que el universo expansivo y lejano de Chan Yansheng y el más próximo y previsible del RCD Espanyol, se han cruzado en un frío cálculo de mercado.
No hace tanto, la gente asaltaba la presidencia de los club de futbol para ganar prestigio y respetabilidad en el entorno más inmediato. Rastar han comprado el RCD Espanyol para tener un equipo de la liga española al que ver por la televisión china, un mercado local pero gigantesco en términos de ingresos.
Todo muy lejano. Pero infinitamente pequeño.

(Publicado en La Vanguardia el 7 de noviembre del 2015)

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