Elites catalanas, el otro dilema

Del documento del Cercle al libro de Albert Carreras, el dilema de las elites catalanas

El Cercle d’Economia se ha posicionado esta semana sobre el futuro de Catalunya. Ha reiterado la necesidad de respetar la legalidad en cualquier opción. En eso, no ha diferido del resto de organizaciones empresariales españolas (donde están también las grandes empresas catalanas), radicalmente contrarias a una separación de Catalunya. Pero también ha pedido una consulta si ganan los partidos independentistas.

Se puede leer el documento del Cercle como el resultado de negociaciones, presiones y equilibrios domésticos. Pero también como una muestra de sus dificultades para encontrar una voz propia en este contencioso. El Cercle, que representa a la elite barcelonesa de banqueros, empresarios de servicios y profesionales, es hijo de un contexto muy preciso. Creado en 1958, apadrinado por el historiador Jaume Vicens Vives, surgió para influir en España y ayudar a modernizar su economía con la vista puesta en Europa.

No hace tanto, hubo quien pensó que como España ya está lo suficientemente modernizada, el think tank barcelonés debía pasar página y centrarse en el exterior. Pero eso hubiera sido casi como cerrar la persiana. Y se optó por seguir con la filosofía fundacional. El problema es que la modernización de la economía española no ha ido en la dirección que imaginaba una parte de la sociedad catalana. Y ahí empezó la incomodidad del Cercle.

Desde el inicio de la España moderna, las elites catalanas han alternado la voluntad de influir en la política española (o al menos de participar en ella) con periodos de retraimiento. Entre la ambición de la reforma y el poder: del inicialmente afortunado general Prim o el influyente Francesc Cambó al fugaz PRD de Miquel Roca o la vicepresidencia discreta de Narcís Serra. Entre el retraimiento y la profundización del autogobierno: de la Mancomunitat y Prat de la Riba a los años del pujolismo, periodo que toca a su fin con la sentencia del Constitucional a la reforma del Estatut.

Esta alternancia entre intervencionismo y retraimiento constituye uno de los capítulos del libro “Volem la independència? Reflexions per al futur immediat”, de Albert Carreras. Habla de muchas más cosas, pero Carreras da por terminado ese periodo de alternancia y vaticina un largo cambio de ciclo. Para él, el nuevo dilema que se dibuja es entre secesión y provincianismo.

Albert Carreras es historiador de la economía y uno de los discípulos de Jordi Nadal. Durante años, su materia prima han sido las estadísticas y el resultado, diversos libros sobre la economía y la industria española. Que un hombre con estos intereses haya llegado a esta conclusión debe tener que ver con sus cuatro años como secretario de Economia, mano derecha de Andreu Mas Colell.

No hay nada como practicar la economía de guerra y administrar la escasez para percibir cuando una cosa termina.

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