Dónde está el dinero

En un planeta dominado por los bajos tipos de interés, el capital acumulado en las últimas décadas no sabe dónde invertir

La vida es una burbuja. El miedo a la deflación y el bajo tono de la economía han convertido el planeta tierra en un universo de bajos tipos de interés en los que invertir se ha convertido en un dolor de cabeza para los que tienen dinero (dinero de verdad). Aquí mismo, el capital acumulado durante décadas va loco para saber dónde invertir y obtener un rendimiento que juzguen decente. Es el caso de los family offices, las sociedades desde las que se gestionan los patrimonios de los grandes grupos familiares. La banca ni la tocan, porque un depósito bancario les parece hoy calderilla. La bolsa está dopada. Ha subido tanto en los últimos meses que es complicado saber dónde estamos. El inmobiliario, una de sus inversiones preferidas, ya ha hecho parte de su recorrido. Y nadie descarta que allí donde están las actuales oportunidades no reaparezca una burbuja tarde o temprano.
¿Qué queda? Invertir en empresas. Pero no en cualquier empresa. Gustan los hoteles, el comercio, las pequeñas empresas con algo de tecnología, la distribución on line… Buscan el pequeño milagro que les compense del resto de malas inversiones. Porque la leyenda de Silicon Valley les ha convencido de que de lo pequeño surge la gran empresa de mañana. Y que el largo plazo ya no existe. Con cinco años, basta. Cinco años bastan.
Hace un siglo, el capital ocioso hubiera creado sociedades anónimas de navieras, ferrocarriles, líneas aéreas, grandes empresas con más ambición. Pero estos son otros tiempos y esas cosas se dejan ahora para los chinos. Muchas veces se piensa que ésta es una enfermedad barcelonesa, un mal catalán. Pero en Madrid se comportan igual. Sólo que allí tienen los sectores regulados para diversificar. En Catalunya, salvo La Caixa, que ha hecho de ello un máster, las incursiones en sectores regulados casi siempre acaban mal, porque 700 kilómetros de distancia pesan mucho. Miren, sino, lo escaldados que han salido en Spanair.
Pero el problema es mucho más amplio. Como explica el Fondo Monetario Internacional en su último informe, el descenso de la inversión es general en todas partes. El Fondo constata que en las dos últimas décadas el peso de la economía se ha desplazado abrumadoramente a los servicios: el comercio, los servicios personales, la distribución y las finanzas (aunque desde 2007 van hacia abajo) en detrimento de otras actividades.
Dice el FMI también que vamos a crecer menos que antes de la crisis. La explicación está, en parte, en que la baja productividad de las nuevas actividades. Por lo visto, el impacto de la última revolución tecnológica (la de las tecnologías de la información) ya se hizo notar en la década de los 90 y no da más de sí…
En resumen, o la política económica redirige ese capital hacia inversiones en sectores que permitan crecer y crear empleo, y es capaz de formar la mano de obra necesaria, o entraremos en una fase larga de estancamiento.
(Publicado en La Vanguardia el 11 de abril de 2015)
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