El ojo americano

Los americanos nunca van de broma: de cómo la presión sobre Venezuela acaba por situar el foco sobre la BPA

Hay costumbres que no se pierden. Llueva, granice o se declare una crisis financiera. En julio del 2011, sólo tres años después de que el sistema financiero español entrara en riesgo de implosión, la familia Cierco, propietaria de la Banca Privada de Andorra (BPA), fichaba a José Pérez Fernández, ex director de supervisión del Banco de España para presidir su filial española, el Banco Madrid. También habían fichado como consejera a Soledad Núñez, ex directora general del Tesoro. En ambos casos, para “normalizar” la presencia en el mercado español de un banco procedente de una plaza no hace tanto conceptuada como paraíso fiscal.

Pensarán que hay nombramientos que son, como mínimo, curiosos. Pero, no crean, no todo el mundo piensa como ustedes. El pasado 5 de marzo del 2015, 72 horas antes de que el Tesoro estadounidense presentara graves acusaciones contra la BPA andorrana por blanqueo de dinero procedente de actividades criminales, José Pérez Fernández estaba presentando en la Fundación de Estudios Financieros de Madrid un estudio dirigido por él sobre la regulación financiera. Clausuraba el acto, y se sentaba a su lado el subdirector del Banco de España, Fernando Restoy.

¿Qué hacía impartiendo doctrina en ese encuentro el presidente de un banco que, según cuentan en el Ministerio de Economía, está siendo investigado desde hace un año? Pues nada, una obviedad. Resulta que el hombre sabe mucho de regulación financiera, insisten todos los que le conocen. ¡No me negarán que José Pérez Fernández es un hombre con suerte! Tanto hablar de la politización de las cajas de ahorros y de las connivencias entre poder político y financiero para acabar, sólo unos años después, con conferencias como esa.

Con estos antecedentes, un experto en finanzas de pasado izquierdista exclamaba esta semana al releer la convocatoria del acto: “¡Hemos tenido suerte de que esto lo han llevado los americanos!”. Hemos tenido suerte. Porque de no haber sido porque la administración Obama ha endurecido las sanciones contra el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela y ha reparado en que la BPA blanqueaba 2.000 millones de dólares de los altos ejecutivos de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), quizás todo seguiría exactamente como ahora. José Pérez Fernández seguiría dando charlas sobre regulación financiera y la BPA (y quizás el Banco Madrid) seguiría operando de la manera que lo venían haciendo.

La frase más repetida estos días entre financieros y analistas para hablar de lo ocurrido en la BPA es exactamente esa: “Los americanos nunca van de broma”. Y debe de ser verdad, porque lo que es en España, no. Llueva, granice o se produzca una crisis financiera, siempre volvemos a la casilla de salida. A la puerta giratoria, cuando no a algo peor.

(Publicado en La Vanguardia el 14 de marzo de 2015)

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