El misterio de Martín Lutero

La figura del padre de la Reforma protestante se convierte en el éxito más fulgurante de Playmobil

“Para nosotros es un gran misterio y ha sido una inmensa sorpresa”, explicaba esta semana un portavoz del fabricante de Playmobil, Geobra Brändstater, compañía bávara con sede en Zindorf (al norte de este inmenso land de mayoría católica) para referirse al fulgurante éxito de su última y especial edición: Martín Lutero, padre de la Reforma protestante.

En sólo 72 horas, esta empresa familiar, una más en la constelación de grupos alemanes conocidos como Mittlestand, ha colocado 34.000 muñecos de este personaje histórico del siglo XVI germano. Hasta el punto de haber agotado el stock disponible y haber tenido que recurrir a la factoría que lo fabrica, en Malta, para disponer de más material.

El muñeco, caracterizado a la manera de los académicos del siglo XVI, lleva una biblia en alemán en una mano y una pluma en la otra. Se trata en realidad de una producción por encargo de la oficina de turismo de Nuremberg. El muñeco fue presentado el pasado 6 de febrero en esta ciudad que acogerá en 2017 los actos de celebración de los 500 años de la Reforma. En ella se recrearán los días en los que este monje y teólogo desafió la autoridad del Papa de Roma al traducir la Biblia al alemán y clavar, en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittenberg, las denominadas 95 Tesis, en las que cuestionaba la utilidad de las indulgencias y abría la puerta a profundos cambios en la civilización europea.

El objetivo de Playmobil, esta vez, no son los niños, sino sus padres. “Hay mucho interés en mirar hacia atrás, a nuestra historia. Los padres quieren que sus hijos conozcan una historia que tuvo tanto impacto en Europa” ha explicado a The Independent Astid Mülhmann, directora de la oficina del Gobierno que prepara los eventos.

Éxito y ecos de un sutil rearme moral e ideológico en un continente al que le quedan lejos las guerras de religión, pero que se mueve en un entorno geopolítico cada vez más cambiante, donde jóvenes desheredados de la periferia se interesan por el Califato islámico o Vladimir Putin reinventa el paneslavismo en su guerra en Ucrania.
Los muñecos de Playmobil son el resultado inesperado de la crisis del petróleo de primeros de los 70. Creada en 1876, la empresa trabajaba con productos metálicos hasta que en 1954 se pasó al plástico. El shock del petróleo encareció la materia prima y obligó a Brandstäter a pensar en juguetes más pequeños. La persona encargada para ello fue Hans Beck, un aeromodelista de formación carpintero.

Hans Beck pensó desde el primer momento en como dibujarían las figuras los niños. El resultado fueron muñecos de cabeza y ojos grandes, sonrisa y ausencia de nariz y orejas. Les dotó también de manos en U capaces de aprender toda clase de accesorios y un cuerpo articulado que, no obstante, los mantiene siempre de pie. Curiosamente, el sector juguetero los rechazó en un primer momento. Los muñecos de 7,5 centímetros de Beck les parecían pasadas de moda y demasiado caras. Pero el éxito entre los más pequeños fue inmediato.

Beck empezó con indios, albañiles y caballeros, rechazó siempre imaginarios de horror y violencia y fue reacio desde el primer día a incluir dinosaurios y marcianos. Pero el tiempo cambió también eso. Como las figura femeninas, que empezaron con minifalda, e incorporaron más tarde la falda larga (aunque los senos no llegaron hasta mucho más tarde).
Playmobil ha sorteado y sobrevivido al mundo digital y al arrollador éxito de Lego, El grupo de Zindorf factura hoy alrededor de 600 millones de euros y sus juguetes están entre los más vendidos detrás del grupo danés y de Mattel. Ocupa una plantilla de más de 3.000 personas (más de la mitad en Alemania) y cuenta con fábricas en Malta, Onil (Alicante) y la propia Alemania.

Lutero se vende a un precio de 2,39 euros y sólo podrá comprarse en la Oficina de Turismo de Nuremberg o a través de internet. El grupo no había explotado la veta de los personajes históricos salvo en el 2012. Ese año lanzó la figura del Albert Durero, pintor del Renacimiento alemán, del que vendió 60.000 figuritas.

(Publicado en La Vanguardia el 29 de febrero de 2015)

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