Ciudadano Garicano

La elección del economista para elaborar el programa de este partido pondrá a prueba su regeneracionismo

Uno de los fenómenos que más se repite en las últimas semanas cuando uno conversa con un madrileño es la descubierta fascinación del interlocutor por Albert Rivera, el líder de Ciudadanos. “¿Qué ocurre con Rivera? ¿Habrá sorpasso?”. Prueba de que la televisión, que encumbró en su día a Pablo Iglesias, revalida con el líder de Ciudadanos su función como principal foro de difusión de la nueva política.

En ese caso, lo primero que hace el catalán es aclararle al interlocutor que difícilmente habrá sorpasso. Rivera es bien conocido en la política catalana. Pero el mensaje que transmite es muy concreto: cerco al catalanismo, defensa del castellano, devolución de competencias y, en último término, crítica de la corrupción. Y para el mainstream catalán, el mensaje suena algo involucionista. En España, su crítica al catalanismo es un grado que le da valor al candidato, que conforta. (¡al fin un catalán que no es como los otros!), y que permite a Rivera proyectarse como el Capitán América de la regeneración española.

No hay política sin programa económico. Podemos apunta a la izquierda. Pero en su larga marcha, el programa es tan cambiante que habrá que aguardar para ver en qué se concreta su propuesta económica. Ciudadanos se mueve en el centro derecha. Y en esa línea ha optado por un economista liberal, Luis Garicano.

Integrante de la generación de economistas formados en las universidades anglosajonas (desde los catalanes del colectivo Wilson al primer núcleo de integrantes del think tank Fedea), Garicano sintonizó con el PP en la segunda mitad de los 2000. Pero se alejó de ese partido en 2012 tras varios artículos críticos hacia la política del Gobierno. Uno de ellos, el que más irritó al Ejecutivo. criticaba la composición de la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC), organismo encargado de regular la economía y, en teoría independiente. La gente de Fedea lo describió, por decirlo de forma suave, como un Palco del Bernabeu a lo bestia, un organismo infiltrado por toda clase de conexiones, políticas y familiares.

Hubo quien acusó a Garicano de irse porque aspiraba a ser Guindos. Pero su libro “El Dilema de España”, publicado en enero de 2014 lo incardina de lleno en la fiebre regeneracionista surgida en los círculos liberales madrileños defraudados con el PP. Huérfanos de proyecto, la implicación de Garicano significa la adopción por esos sectores de Rivera como vector del cambio que propugnan. La CNMC es clave para la economía española. Salvo excepciones, la gran empresa opera en sectores regulados (telecomunicaciones, banca, energía). Y en su actual diseño y composición, está muy lejos de lo que concibe este economista como una economía liberal. La CNMC puede acabar siendo una de las pruebas del algodón del proyecto de Ciudadanos. De sus ambiciones. De saber si su regeneracionismo puede ir más allá que el de acabar convertido en muleta del PP si éste pierde la mayoría.
No habrá sorpasso. Pero sí diversión.

(Publicado en La Vanguardia el 14 de febrero de 2015)

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