El miedo en París

El de Charlie Hebdo es también un atentado a la convivencia en una Europa que necesita la inmigración

De entre las razones por las cuales Estados Unidos crece con más fuerza que la zona euro, las hay que tienen que ver con las políticas económicas, algunas con el cambio tecnológico y otras aun, con la demografía. De las primeras se habla mucho. En especial de la política monetaria.Tanto, que Europa le ha acabado por poner una vela a Mario Draghi, confiado en que la política monetaria del BCE lo cura todo. De las tecnológicas se habla menos. Las nuevas tecnologías no crean tanto empleo como se pensaba. Pero crean riqueza. Y sólo hace falta ver el ranking de las grandes corporaciones mundiales para ver que Europa está perdiendo la batalla en ese terreno.

Del factor demográfico, finalmente, casi no se habla. En algunos casos por pudor. Es incómodo hablar del hundimiento de la fertilidad de las parejas europeas cuando las primeras políticas de conciliación han sido pulverizadas por la crisis. Pero también porque hablar de demografía es admitir que Europa es un continente envejecido que necesita la inmigración. Y hablar de inmigración es un avispero en el que los políticos difícilmente quieren meter la nariz. Encajonada entre el discurso de los “papeles para todos” y la política liberal del dejar pasar sin querer pensar qué harás después con ellos -sus hijos, sus familias-, Europa corre el riesgo de naufragar.

Las comparaciones entre ambos continentes son odiosas. En los Estados Unidos las desigualdades son sangrantes. Pero el antiamericanismo se ha suavizado en Latinoamérica. Y la economía se alimenta de la constante entrada de inmigrantes. En Europa, por el contrario, la difusión del discurso xenófobo y anti-inmigración ha sido uno de los mayores efectos colaterales de la Gran Recesión. Ese rechazo se ha agudizado en Italia, prende en la Francia republicana y se extiende hacia Alemania y Escandinavia.

Los acontecimientos de los últimos días en París, el salvaje atentado islamista al Charlie Hebdo y sus secuelas, van a incrementar exponencialmente ese rechazo. Y vienen precedidos por las imágenes navideñas de buques fantasmas que arriban a Italia cargados de refugiados sirios. Porque ese es en buena parte el origen del que se alimenta el conflicto: el fin del viejo orden y la ausencia de uno nuevo en vastas zonas colindantes. En Siria y el Próximo Oriente, en la Nigeria de Boko Haram o en la África Occidental devastada por el ébola.

La inmigración ayuda a crecer. La economía española ha sido testigo de ello. De lo mejor y de lo peor. Fue corresponsable del tirón de la demanda de las décadas de los 90 y 2000. Pero también la coartada fácil para optar por un modelo económico poco competitivo (construcción y turismo). Siempre quedará la opción de traerlos y formarlos. De dar por hecho que se van a quedar. Pero después de lo ocurrido en los últimos días, habrá que volver a empezar en muchas cosas.

(Publicado en La Vanguardia el 10 de enero de 2015)

Advertisements

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s