Vocabulario para un nuevo mundo

Pese a los costes de la austeridad, Alemania conserva la hegemonía en el diagnóstico de los males de Europa

La convocatoria de elecciones generales en Grecia el próximo 25 de enero, con la probable victoria d e la coalición izquierdista Syriza, partidaria del impago de gran parte de la deuda contraída, será una dura prueba para la economía europea. La cita llega tras cinco años de políticas de austeridad que han estabilizado la situación pero que han tenido un alto coste social, no han reducido el alto desempleo y tienen problemas para generar un crecimiento sostenido. Estas son las claves del nuevo escenario, europeo y global, mucho más convulso de lo que podría parecer:
AUSTERIDAD, LA LENTA AGONÍA
Alemania no ha cambiado su diagnóstico sobre cuáles son los problemas de la economía europea. De Otmar Issing a Hans Werner Sinn (Ifo) o Jens Weidmann (Bundesbank), todos coinciden en que el problema de la economía es de oferta. Sin reformas estructurales, menos regulación laboral y menos impuestos, la economía no despegará. Tampoco lo hará si se mantiene el gasto social y las políticas de déficits presupuestarios. Pero la hegemonía en el diagnóstico no ha venido acompañada del acierto en la solución. Europa cuenta con 25 millones de parados (por encima del 20% en Grecia y España) y los efectos sobre el tejido social han sido en algunos casos devastadores. Y ha provocado la aparición de partidos extremistas en casi toda Europa.
DESEMPLEO, TODAVÍA MASIVO
Las altas tasas de desempleo no son exclusivas de Europa. Los economistas están de acuerdo en que las economías surgidas de la Gran Recesión tienen dificultades para crear empleo al ritmo que lo hacían en décadas anteriores. Uno de los factores que ha contribuido a ello han sido dos décadas de globalización que han desplazado la manufactura a Asia. Pero otro factor con un peso c reciente es el avance de las nuevas tecnologías. El economista Nouriel Roubini advierte contra el optimismo que emana de Silicon Valley. Las nuevas tecnologías traerán más productividad, pero no más empleo. Larry Summers, profesor en Harvard y ex secretario del Tesoro en los EE.UU. propone salir del actual impasse: aprovechar los bajos tipos de interés existentes y una mano de obra tan abundante para lanzar grandes programas de infraestructuras.
DESIGUALDAD, EN LA AGENDA
El problema se ha ganado un espacio en la agenda de las instituciones en el 2014. Parte de la responsabilidad cabe atribuirla a un economista francés de 43 años, Thomas Piketty, autor de “El Capital en el siglo XXI”. Pese al rechazo inicial de los medios de referencia, su tesis argumental (la riqueza evoluciona a mayor velocidad que el crecimiento y eso lleva a a una mayor concentración de riqueza) genera hoy una relativa aceptación. Pero no todo se agota en el mediático Picketty. La globalización ha sido un gran negocio para los trabajadores cualificados de los países emergentes. Pero malo para los trabajadores menos cualificados y con calificación media en los países más avanzados. Es lo que ha probado Branko Milanovic, ex economista del Banco Mundial al estudiar el periodo 1998-2008 en su ensayo ( The Haves and the have not s). Las alertas sobre la desigualdad han abundado en los últimos meses. De la Reserva Federal a l FMI o al Banco Mundial, todos advierten que la gran fosa puede ser pronto una amenaza social. La última en sumarse al coro ha sido la OCDE, en un estudio que revela que España es uno de los países en los que más rápido ha aumentado esa desigualdad.
EMERGENTES, EL ENIGMA CHINO
Las arterias comerciales de las capitales europeas han sido testigo esta Navidad del desplome del turismo ruso. ¿La causa? La brutal depreciación de su divisa, en buena parte resultado del descenso en los precios del petróleo. Con Rusia en la UCI y Brasil enfrascado en un complejo programa de casi-austeridad, las esperanzas siguen depositadas en China. El gigante asiático ha sido el principal responsable de la demanda en los mercados internacionales de materias primas en 2014. Pero un elevado endeudamiento y los intentos de cambio en el modelo de crecimiento (no está claro que lleguen este año al 7% de PIB) hace dudar de su capacidad para mantener esa función.
EUROPA ¿UNA IDEA EN CRISIS?
Si Japón lucha por salir del estancamiento con políticas monetarias expansivas, Europa confía de momento en la depreciación del euro y el descenso en los precios del crudo en los mercados internacionales para acelerar su escuálido crecimiento. Y en Mario Draghi, claro. Pero el último escándalo sobre el trato de favor fiscal de Luxemburgo a las multinacionales no ha hecho más que incrementar el escepticismo sobre el liderazgo de sus instituciones (Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión era entonces el presidente del país). Alemania, que ha sabido integrar a su alrededor las economías centroeuropeas en una nueva Mitteleuropa domina el escenario. Pero su única política para el continente es germanizar al resto de países. Italia y Francia vacilan en crear un eje que actúe de contrapeso. Y España no juega en ninguno de los bandos.
GRECIA, LA PRUEBA
Ese escenario tan fragmentado se pondrá a prueba en las próximas elecciones griegas. Primer país europeo en ser rescatado financieramente, ha sido sometida a las políticas de la troika (privatizaciones, desregulación laboral, recorte de servicios sociales). Pero el paro sigue altísimo y el estado griego está por modernizar. El escenario perfecto para que Syriza, la coalición de izquierdas partidaria del impago de la mayor parte de la deuda contraída, gane las próximas elecciones.
KEYNESIANOS, EN EL BANQUILLO
Apartados de la esfera pública durante dos décadas, confían en volver a los Treinta Gloriosos, a los años en los que regían las políticas fiscales redistributivas, el control de la divisa y la demanda pública. Como defiende su mayor valedor, el Nobel de Economía Joseph Stiglitz, hay que obsesionarse menos con los mercados y con el déficit. Pero admiten que en el nuevo escenario global, sus políticas son difíciles de implementar.
PETRÓLEO, A 50 DÓLARES
Entre los meses de junio y diciembre del 2014, el precio del crudo tipo Brent (referencia para Europa) ha caído un 50% y va camino de situarse en los 50 dólares por barril. A ello contribuye el exceso de oferta que provoca la industria del shale oil en los Estados Unidos y la voluntad del primer productor de la OPEP, Arabia Saudí (pero también de Rusia e Iraq), de mantener la producción elevada. Y, cómo no, la menor demanda procedente de China. Para algunos, los bajos precios del petróleo son una oportunidad para la anémica economía europea. Como contrapartida, pueden reforzar las tensiones deflacionarias en Europa. Las mayores víctimas de la situación, los estados petroleros, de Rusia a Iraq o Venezuela.
PODEMOS: QUEDAN AVISADOS
En los últimos días ha cobrado fuerza la hipótesis de que Alemania prefiere no negociar con Grecia y forzarla a abandonar el euro. Lo contaba en un último post el economista Tyler Cowen y el semanario Der Spiegel lanza hoy el primer globo sonda. Mejor fuera que dentro. Quienes piensan así razonan que a quien teme Alemania es a Podemos, la coalición de izquierdas que dirige Pablo Iglesias, con un programa similar (pero menos radical) que el de Syriza. No por nada, España es un riesgo sistémico para Europa. Dar el portazo a Alexis Tsipras y los suyos sería un aviso para los izquierdistas españoles.
‘QUANTITATIVE EASING’
Baño de liquidez monetario que consiste en la compra masiva de deuda pública para reactivar la economía. La puso en práctica la Reserva Federal en Estados Unidos, que salió antes y con más fuerza de la recesión que Europa. En eso parece estar Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE). Con la inflación europea próxima al 0,3% ( todo parece a punto para ello. Pero la política monetaria no lo puede todo. Los bajos tipos de los últimos años no han hecho más que alimentar burbujas de activos (la última de ellas, el sector inmobiliario en Londres) que obligan a posteriores reparaciones.
RUSIA, OTRO INTERROGANTE
Para unos, un error de Vladímir Putin al invadir el este de Ucrania. Para otros, un error de la diplomacia europea en la gestión de la crisis. En suma, el deterioro del dividendo de la paz y el espectro del regreso de la guerra fía. Rusia ya suspendió pagos una vez. Puede volver a hacerlo y complicar la recuperación en la vecina Europa. De hecho, ya lo está haciendo
EL FACTOR TECNOLÓGICO
Foxconn, que emplea en sus factorías chinas 1,2 millones de trabajadores que fabrican iPhones, planea sustituirlos por robots en la próxima década. El 2013 se despidió con el temor a un estancamiento en el crecimiento Según Robert Gordon, el mundo se estancaría después de 250 años de crecimiento sostenido. El 2014 se inició con un libro de Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee, ” The Second Machine Age “, que situaban la economía global al borde de una nueva revolución: un crecimiento exponencial gracias a la proliferación de de datos y la velocidad con la que son transferidos. Pero advertían de una cosa: la tecnología traerá más desempleo y más desigualdad.
TPPI, UN ESPECTRO
El TPPI ( Trade and Investment Partnership) proyecta un gran mercado de 800 millones de consumidores entre la UE y los EE.UU. Pero Bruselas, que negocia a puerta cerrada, es cada día más escéptica por el temor que despierta en el lobby agrícola y en los sindicatos. Sus opositores dicen que el TPPI abriría la puerta al al fracking , más transgénicos y los llamados frankenfoods (carne hormonada, pollos tratados con clorina…). Para no dormir.

(Publicado el 4 de enero de 2015 en La Vanguardia)
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