Barcelona se eleva

Elegida tradicionalmente como puerta de entrada al mercado español, Barcelona es elegida por la nueva inversión por su papel en la economía global

Barcelona se eleva. Las empresas que en ella se instalan se alejan del que ha sido durante años su mercado natural para enfocarse desde su origen en el mercado global. Es uno de los cambios que se perciben en el estudio Foreign direct investment in Barcelona elaborado por el Iese sobre los años 2011 y 2013, que analiza los flujos de inversión en la ciudad. “Antes, la principal causa de inversión era la proximidad del mercado español. Ahora, seguramente por el tipo de empresas que se instalan, lo hacen más pensando en el mercado global y europeo” dice el coordinador del estudio, Lluís Torrents. El otro dato relevante es que, pese a que la movilidad (automoción y logística) sigue siendo el primer sector de inversión por volumen, el mayor número de proyectos está ya relacionado con las tecnologías de la información.

Barcelona se aleja y arrastra con ella al resto de Catalunya, de la que actúa como locomotora de la transformación. “Hasta el 2007, la inversión industrial predominaba. Y de hecho, todavía la hay y diversificada, lo que nos hace diferentes de otras áreas metropolitanas europeas analizadas. Pero lo que manda ya son los servicios”, indica. En número de puestos de trabajo creados por esa nueva inversión en el periodo sin contar el sector de la construcción, Barcelona aparece la tercera (con 15.947 empleos) por detrás de Dublín (31.621) y Londres (26.697).

Durante este periodo, que se corresponde con el de la crisis, a la que Barcelona se ha mostrado más resiliente que otras áreas, también han cambiado las motivaciones de la nueva inversión. Según Torrents, “antes valoraban más aspectos como las infraestructuras o el coste relativamente bajo de la mano de obra. Ahora también, pero ganan peso aspectos como los intangibles: universidades, centros de investigación, clústeres como el de internet, el e-commerce o la biotecnología?”
Y por encima, o al lado de ellas, el peso de la marca. “El factor Barcelona Brand ha incrementado su influencia en el exterior y su capacidad para vender una imagen de ciudad de calidad de vida en la que todo el mundo quiere estar ha aumentado”. En este aspecto, ni la alta fiscalidad en aspectos como la renta ni el hecho de percibirse todavía como un entorno algo burocrático (sobre todo en Asia) han disminuido su atractivo. “Es el gran factor para atraer talento. Y esto es especialmente así en dos colectivos muy concretos: los directivos y los jóvenes que han acabado la carrera”.

El informe detecta también problemas. Algunos relacionados con la lentitud de la justicia, la burocracia e incluso la inseguridad jurídica (palpable en sectores como el energético). Otro es que, a diferencia de lo que ocurre con la automoción, la importante inversión en tecnologías de la información no tiene dónde revertir la innovación que genera, en un entorno en el que el Mobile World Congress (congreso mundial del móvil que se celebra en Barcelona) ha generado muchas expectativas. “Hemos perdido mucha industria relacionada con estas actividades. Desde grandes corporaciones como Sony o Samsung a otras más pequeñas. Habría que hacer lo posible por retener y hacer crecer lo que nos queda” explica Lluís Torrents.
Para Sònia Recasens, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona encargada de empresa y ocupación, “hay que empezar a hablar de manufacturas avanzadas, menos de software y algo más de hardware. Tenemos la tradición industrial para hacerlo”. Sin embargo, para Recasens, el estudio prueba que Barcelona “es mucho más que el turismo e inversión hotelera. Es una imagen deformada”.

El informe tiene dos partes diferenciadas. Una cuantitativa y otra cualitativa. Preguntados los nuevos actores económicos por la influencia del proceso soberanista en sus decisiones, “expresan poca preocupación” añade Torrents. Americanos y asiáticos lo ven como algo lejano. Y los europeos fijan la línea roja en una salida del euro. “Es lógico si se considera que el mercado español cada vez importa menos en sus decisiones. Ellos piensan en Barcelona y en la gran región europea que es su extensión natural. El concepto país pierde peso en detrimento del de ciudad. Y eso ayuda”.

(Publicado en La Vanguardia el 21 de diciembre de 2014)

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