¡Diga que sube un 5%!

El mayor consumo en el comercio llega por el mismo camino por el que se fue: el de la deuda

No hay sector que haya experimentado mayores cambios en el conocimiento de sus clientes que el del comercio. El arsenal de datos que se mueve hoy alrededor de grandes -y pequeños- operadores es formidable. La paradoja es que cuando se le pide al sector, a sus representantes, que cuantifiquen la evolución de las ventas o de las previsiones para la temporada, esa certeza numérica desaparece. En el sector turístico hizo fortuna la leyenda del funcionario que en la década de los 60 se dedicaba a informar del número de viajeros que cruzaban la frontera. Presionado por los medios, y ante la inexistencia de datos fiables, habría consensuado una cifra fija e inamovible con Manuel Fraga Iribarne, huracán de la política franquista y el más conocido de los ministros de Información y Turismo. “¿Y si me preguntan, qué les digo? ¡Diga que ha subido un 5%!”

Se trate o no de una leyenda apócrifa, cabe esperar que no sea ese el caso del comercio catalán y barcelonés. Pero lo cierto es que averiguar la marcha real de las ventas en el comercio estas Navidades -las de la recuperación para algunos, las que hacen el número seis de la crisis para muchos más- se convierte en un trabajo complicado. Las cifras del sector se mantienen en el inamovible aumento del 4%. A ello se añade la distorsión que comporta el creciente peso del comercio electrónico y la explosión de las rebajas y de los nuevos hábitos en las promociones comerciales. Hay también grandes operadores privados que hablan de un incremento de ventas del 6% e incluso de aumentos de dos dígitos en según qué centros comerciales, lo que no está nada mal si se considera que venimos de de cinco años de retrocesos.

También se conocen algunas de las razones que pueden explicar ese mayor gasto. Una de ellas es la banca. El negocio bancario está tan mustio -más que de la inversión, viven de las comisiones- que las tarjetas de crédito y las mini-fórmulas de financiación comercial a plazos se han abierto paso en algunas entidades financieras como mal menor. Y eso redunda en los resultados de los comercios más grandes. Nada nuevo pues: el mayor consumo llega por el mismo camino por el que se fue, el de la deuda.

El resto son intuiciones. Y las intuiciones fallan tanto como el funcionario de fronteras de Fraga. Uno se tropieza la noche del viernes con la Diagonal barcelonesa llena de coches y piensa: ¡ya está, esto chuta! Pero al mediodía siguiente se deja caer por el tobogán de la calle Balmes hacia el Eixample y vuelve de golpe a la realidad: cero colapsos.

En todo caso, por si sirve de referencia cercana, esta semana, Francisco Reynés, consejero delegado de Abertis precisaba algo las cosas. Ha aumentado el tráfico. Pero para volver a la alegría previa a la crisis, el tráfico ¡debería crecer un 50%! Ya lo saben pues. O bien queda mucho por recuperar. O bien la nueva normalidad es esto.

(Publicado en La Vanguardia el 20 de diciembre de 2014)

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