El interés del Santander

La primera guerra bancaria post-crisis tiene por escenario Catalunya, el mercado más competitivo y el que tiene más posibilidad de negocio

Un escritor y filósofo de ateneo, el barcelonés, Francesc Pujols, contó una vez que llegaría el día en que “los catalanes iremos por el mundo y lo tendremos todo pagado”. Pujols murió en Martorell en 1962 sin ver ese día. Pero como premio de consolación, desde hoy mismo los ahorradores catalanes tienen la posibilidad de obtener un mayor rendimiento por sus cuentas a la vista que los del resto del Estado. El milagro hay que atribuirlo al Banco Santander, que ha lanzado una inesperada campaña, restringida solo a Catalunya, en la que remunera las cuentas a la vista con un 1,76%.
Hagan cuentas. Los bancos pagan entre un 0,80% y un 0,85% por las imposiciones a plazo fijo a un año. La política del Santander es, pues, muy agresiva: no hay nada más sensible a los movimientos de los tipos de interés que un ahorrador, más aún si es de edad avanzada. Pero lo sorprendente es el contexto en que se produce. No son los depósitos por lo que compiten hoy las entidades financieras. Es por el crédito. Depósitos, sobran. Lo que cuesta, y mucho, es encontrar demanda solvente para los créditos.
El Santander ha sido siempre propenso a este tipo de actuaciones. Lo fue con Emilio Botín, que en la década de los 80 lanzó una guerra por el pasivo al pagar las cuentas al 11%. Lo es ahora con su hija en la presidencia, Ana Patricia Botín. Pero esta vez no cabe hablar de guerra por el pasivo, sino de guerra -en toda regla- por ganar cuota en el mercado catalán. Hasta la crisis financiera, el mercado catalán era el más competitivo y aquel en el que operaba un mayor número de entidades (muchas de ellas cajas de ahorros hoy desaparecidas).
El Santander era entonces un banco con una cuota muy baja en el mercado catalán. Era más un banco de operaciones que un banco de clientes. La reconversión del sector no ha modificado su situación. Más cuando su principal competidor (el BBVA) ha incrementado sensiblemente su cuota con la compra de Unnim primero y, sobre todo, de Catalunya Banc. Para cuando finalice esa integración, prevista para el primer trimestre del 2015, la cuota del BBVA estará entre el 23 y el 25%. Por encima del Sabadell -entre un 14% y un 15%- y lejos de CaixaBank -entre un 25% y un 54%- (ya ven que en esto es difícil el consenso).
CaixaBank, Sabadell y BBVA son los tres grandes competidores en un mercado en el que el Santander tiene una cuota que ronda el 9%. Lo que viene ahora es la primera guerra por ganar terreno en el mercado post-crisis. Las armas con que juega el Santander no son sólo esos tipos de interés que tanto han llamado la atención. Llega acompañada de una agresiva política dirigida a los comercios y a las pequeñas y medianas empresas. Todo ello para hacerse un hueco en el que sigue siendo (por si alguien lo dudaba) el mercado con mayor número de empresas y con mayores posibilidades de negocio bancario.
(Publicado en La Vanguardia el 29 de noviembre de 2014)

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