Los algoritmos gobiernan las sociedades modernas. Entrevista a Pilar Bayer

Hace unos días, Pilar Bayer, catedrática de Álgebra, hablaba en Cosmocaixa de cómo los algoritmos gobiernan las sociedades modernas dentro del programa B-Debat que organizan Biocat y la Obra Social de La Caixa.

No dejamos de hablar de algoritmos. ¿Pero qué son en realidad?

Un algoritmo consta de un conjunto de reglas o pasos que se siguen para resolver un problema concreto. Tenemos algoritmos para sumar, restar, calcular raíces cuadradas… Los algoritmos han evolucionado en el tiempo, siempre en función de las necesidades de cada momento. Los encontramos vinculados a la recaudación de impuestos, a la navegación marítima en ultramar, a la navegación espacial, a la navegación terrestre con los GPS, y también a Internet. En el mundo actual, que es un mundo cada vez más complejo, se trabaja sobre todo en algoritmos de optimización; se trata de optimizar procesos que dependen de muchos parámetros.

El mundo se ha hecho más complejo. La capacidad de cálculo también.

Para ser ejecutados, los algoritmos necesitan máquinas. Primero fueron los ábacos, después la regla de cálculo, la calculadora, los ordenadores. Ahora la capacidad de cálculo se ha incrementado hasta límites impensables hace cuatro días. Muchas situaciones del pasado se resolvían con la experiencia y la intuición de expertos, pero ahora tenemos una gran capacidad de cálculo que nos permite procesar números ingentes de datos. Y eso nos obliga a replantearnos muchas cosas.

Para ser usted matemática, habla con mucha prevención de este aumento de la capacidad de cálculo

No, no. Bienvenido sea el aumento de la capacidad de cálculo. Pero hay que ser prudente. Con algoritmos muy sofisticados se han creado productos financieros que han contribuido a llevarnos a la actual crisis. En el mercado de derivados encontramos buenos ejemplos. Pienso que la universidad tiene mucho a decir en esto. A menudo, no se llegan a conocer las sutilezas de ciertos instrumentos financieros y de los algoritmos que los gestionan.

Desde la opinión pública se tiene la percepción que las finanzas recurren cada vez más a los matemáticos.

Eso es verdad en la City, en Wall Street. Pero no en general. En economía, yo creo que uno de los problemas es que se han creado productos financieros con la única finalidad de maximizar los beneficios de los inversores y de la banca. Quizás, de entrada, no se analizan lo bastante bien las consecuencias y al final quien las paga son los consumidores. En estos casos, los gobiernos van a tientas y actúan con poco conocimiento. La academia podría tener en esto un papel importante, porque no depende de intereses electorales o lucrativos.

¿Hacen poco los gobiernos?
Está ese discurso clásico de la desregulación, de que el mercado se autorregula. Pienso que cuando íbamos en tartana, no tenía demasiado sentido regular el tráfico. Ahora, para seguir con el símil, la mayoría va en coche y unos cuantos van en bólidos de carreras. Se tiene que regular. 

¿No estará usted exagerando?

No. Disponemos de una gran cantidad de datos con los que podemos ser mucho más cuidadosos. Y me da la impresión de que si no se regulan bien las cosas, lo que vendrá será mucho peor de lo que hemos visto hasta ahora. Un problema complejo no se puede resolver con herramientas sencillas. Cuando veo personas que saben predecir la evolución de las situaciones a largo plazo pienso que o bien se debe a un grado de inconsciencia o a una hipersimplificación de los problemas.

Visto desde fuera se diría que los economistas matemáticos han ganado la batalla de las ideas

Lo puede parecer, pero ¿cuáles son los resultados? No previeron nada de lo que ha ocurrido después. En medicina, tú puedes hacer un diagnóstico sólo mirando la cara del enfermo… o puedes tener en cuenta muchas más variables, análisis y estudios.
En las finanzas pasan cosas tan sorprendentes como que las agencias de calificación, que valoran empresas y países, son al mismo tiempo juez y parte. Hay que ser mucho más científico, también a nivel social.

Los matemáticos están en las grandes empresas. Google, Amazon…

¡Y tanto! Google no estaría donde está sin el algoritmo PageRank. Pero no sé si eso le pasa a las empresas más pequeñas y, sobre todo, a las de aquí. Todavía no hay muchos matemáticos catalanes que trabajen en empresas como lo hacen los de Microsoft, Amazon o Google. Hay unos cuantos en empresas de consultoría. Pero en general, veo a pocos matemáticos colocados en el mundo empresarial. Me duele ver como gente formada aquí, con nuestro dinero, se acaban marchando fuera por falta de posibilidades.

(Publicado en La Vanguardia el 8 de junio de 2014)

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