Los banqueros y los otros

Hasta que llegó la crisis del 2008, a la banca le bastaba con ser aburrida. Un banquero aburrido es aquel que no se expone demasiado, que no se deja llevar por el instinto básico de la manada y que sabe negar un crédito aunque el que se lo pida sea el amigo del alma. Pero la crisis ha demostrado que a la banca ya no le basta hoy con eso. El mundo se ha hecho más global, más inestable y más propenso a la creación de burbujas. Y eso obliga a los banqueros a extremar la cautela, porque el negocio les puede pinchar por donde menos esperan.

 

En esas circunstancias, los bancos prestarán menos y prestarán más caro. Y el papel que llegaron a tener en la financiación de las empresas se reducirá en los próximos años. La banca no volverá a ser la que era. Así es como lo ve Alfredo Sáenz, ejecutivo de la escuela de hierro de Deusto que empezó en el mundo del acero y acabó de primer ejecutivo bancario en el Banco Santander. Hace dos años, una inhabilitación lo dejó fuera de escena. Pero todavía todo el mundo se lo imagina encerrado en el despacho de alguna torre muy alta aconsejando a banqueros en activo.

 

Por eso lo que dice Sáenz importa. El martes pasado, tras un largo silencio, Sáenz se presentó para hablar en la Llotja de Mar, invitado por la Cambra de Comerç. Cuando Sáenz contó todo eso y añadió que “habrá tensiones de crédito en el corto plazo” y que “es una lástima que empresas con tecnología, producto y mercado estén tan endeudadas”, a más de un empresario presente en el salón gótico se le enfrió el pescado en el plato. Porque lo que estaba diciendo es que la recuperación no les devolverá la activa banca que conocieron antes de la crisis.

 

La banca es imprevisible. Justo en el momento en que Alfredo Sáenz finalizaba su conferencia, empezaron a correr por la red imágenes de la feliz escapada de Miguel Blesa y su esposa, a Londres, donde se alojaron en el domicilio público del cónsul español. Veinticuatro horas después, el cónsul dimitía, pero sin conseguir borrar la imagen de ligereza que siempre acompaña al expresidente de Caja Madrid en todas sus apariciones. Justo lo contrario a la gravedad que se percibe en las caras de la antigua cúpula de la Caixa del Penedès cuando se desplaza a los juzgados. Esta semana acudieron a Madrid para declarar ante la Audiencia Nacional por las pensiones millonarias que se autoadjudicaron. Nadie sabe porqué los tribunales han empezado por ellos, cuando los casos NovaGalicia, la CAM o Bankia se instruyeron con anterioridad. Pero a Pagés y los suyos les hicieron en unas fotos -todos en fila, todos mirando a cámara- que parecen sacadas de los procesos de Moscú. De esas que te duran toda la vida.

 

La banca, dijo Sáenz el martes, será cada vez menos relevante en el futuro. Pero el “instinto básico de la manada” -la frase es suya- les promete notoridad pública por un buen tiempo.

 (Publicado en La Vanguardia el 24 de mayo de 2014)

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